Cómo crear un código QR gratis en menos de un minuto
Un código QR es, simplemente, una imagen que guarda información dentro. Cuando alguien lo enfoca con la cámara del móvil, esa información se abre al instante: una página web, un número de WhatsApp, la contraseña del wifi o los datos de contacto de tu empresa. No hace falta ninguna aplicación especial y tampoco hace falta pagar para generarlo.
1. Decide qué quieres que pase al escanearlo
Este es el paso que más se salta la gente y el que más problemas causa después. Antes de generar nada, piensa qué debe ocurrir cuando alguien apunte con el móvil. ¿Quieres que se abra tu web? Elige el tipo URL. ¿Que te escriban por WhatsApp con un mensaje ya redactado? Elige WhatsApp. ¿Que guarden tu ficha de contacto en la agenda? Usa vCard. También puedes crear QR de texto, correo electrónico, llamada, SMS, wifi, PayPal, Bitcoin o una ubicación de Google Maps.
2. Rellena el contenido
Escribe la dirección o los datos en el formulario. El código se dibuja solo mientras escribes, así que puedes ver el resultado en tiempo real. Un consejo: en las direcciones web, incluye siempre el https:// al principio. Si lo omites, algunos móviles antiguos interpretan el contenido como texto plano y no abren nada.
3. Pruébalo antes de imprimir
Parece obvio, pero es el error más caro. Escanea el código con tu propio móvil y, si puedes, con otro distinto (un Android y un iPhone). Comprueba que se abre exactamente lo que esperabas. Imprimir mil flyers con un QR que lleva a una página caída o a una dirección mal escrita es un gasto que se evita en diez segundos.
4. Elige el formato de descarga correcto
PNG es la opción segura para pantallas, redes sociales, presentaciones y documentos. JPG sirve cuando necesitas un archivo más ligero y el fondo va a ser blanco de todas formas. SVG es un formato vectorial: se puede ampliar al tamaño de una valla publicitaria sin que se pixele ni un poco, así que es el que debes enviar a la imprenta. Si vas a pegar el QR en un escaparate o en una lona, pide siempre SVG.
5. Cuida el tamaño y el contraste
La regla práctica: el código debe medir al menos una décima parte de la distancia desde la que se va a escanear. Si la gente lo mirará desde un metro, imprímelo de unos 10 cm. Deja además un margen blanco alrededor —la llamada zona de silencio— y mantén el contraste alto: oscuro sobre claro. Un QR blanco sobre fondo negro invertido falla en muchos lectores, y un QR sobre una foto con poco contraste directamente no se lee.
¿Y si luego cambia la dirección?
Es la duda más habitual. Un QR normal guarda la dirección dentro del propio dibujo, así que cambiarla implicaría reimprimirlo todo. Por eso, si vas a imprimir material que durará meses, merece la pena guardar el código en tu cuenta: así puedes editar el destino cuando quieras y el código impreso sigue funcionando. Además verás cuántos escaneos ha tenido, desde qué países y con qué tipo de dispositivo.
En resumen: elige el tipo, escribe el contenido, pruébalo, descárgalo en el formato adecuado y dale el tamaño suficiente. Con eso tendrás un código que funciona a la primera y durante años.
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